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Lo que realmente te lastimó.


Si hoy la pasas mal porque alguien te abandonó, o porque alguien no está siendo como tu esperabas que fuera, quiero darte este punto de vista.

Hay dolores en la vida muy fuertes, la pérdida de un ser querido, el estar viviendo con una enfermedad, o muchas cosas más; y aún de ellas uno se puede recuperar anímicamente; con muchos trabajos, pero se puede.

Yo soy una persona muy sensible (intensa), y eso me ha traído muchas tormentas largas que tal vez podría haber evitado. Dolores innecesarios. Una buena opción es empezar a seleccionar "dramas" de hecho, más que seleccionarlos, evitarlos y solamente darle importancia a lo que realmente tiene.

Echamos la culpa a los demás de todo lo que sucede, pero si nos ponemos a analizar, en la mayoría de las veces cuando sufrimos en realidad es por nuestra propia elección. Quien realmente te lastima no es la otra persona, sino tu mismo; y no lo digo para sufrir ahora por la culpa; sino para aprender a estar más atentos a las señales.

Las decepciones existen, pero una vez. Lo que pasa es que cien veces más pasamos por alto focos rojos que ahí están gritándonos de mil formas que nos alejemos y no lo hacemos, preferimos justificar por miedo a que la otra persona se aleje, la noticia aquí es que desde el momento en que están esos focos es porque la otra persona ya está alejada.

Somos nosotros quienes nos enganchamos con gente que quiso marcar una distancia, y queremos seguir ahí, buscando una razón del por qué no nos ha llamado, o por qué no está al pendiente de nosotros. ¿La razón por la cual no está al pendiente? muy sencillo: en algún momento y por alguna circunstancia tal vez ajena a ti, esa persona quiso cerrar el ciclo contigo e iniciar otro en otro lado. Suena cruel, pero no lo es; cruel es querer seguir en donde no quieren que uno esté.

Somos nosotros también quienes ponemos atención en gente que no nos pone atención, alejando y desvalorizando a quienes sí nos han dado valor...y ahí estamos intentando, haciendo llamadas, mandando mensajes cuando la otra persona no ha tenido interés en siquiera en responder. Nos la pasamos guardando espacio de nuestro tiempo para personas que jamás lo quieren utilizar; esas que "siempre están ocupadas", o desocupadas pero con alguien o algo más que no nos incluye.

Somos nosotros quienes insistimos en creerle a personas que ya nos han mentido antes, somos nosotros quienes proponemos que ¡la otra persona cambie! aún cuando ni siquiera está en su interés cambiar.

La otra persona no te ha lastimado, solamente no quiere estar. Lo que realmente te lastimó fue el quebranto de las expectativas que por propios deseos habías levantado.

Lo que quiero decir con todo esto es que hoy es un buen día para empezar a darle valor a quien sí nos lo da. Para empezar a ser agradecidos con aquéllos a quienes verdaderamente les importamos, a esos que sí quieren estar; pero sobretodo es un buen día para dejar ir a quienes no merecen nuestro tiempo porque, ¿te acuerdas que más arriba escribí "darle importancia a lo que realmente tiene"? pues bien; definitivamente alguien que no te la da, no cabe en ese círculo.

El mar, el cielo, la luna y la vida misma ahí siguen,

sólo que tu hoy no has querido salir a verlo.

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